No hay un maquillaje más perfecto que el propio tono de tu piel y más aún cuando llega esta época y te dan los primeros rayos de sol de la temporada. Aunque siempre utilizando una protección alta y teniendo cuidado, tomar el sol es uno de los efectos más beneficiosos para nuestro rostro. Nuestra piel está más luminosa, más radiante y más favorecida. Las bases de maquillaje quedan a un segundo plano y los polvos de sol, un pequeño complemento para realzar la cara. Y es que, un maquillaje natural siempre es mejor que uno sobrecargado de pinturas que, en muchas ocasiones, nuestro rostro, no se parece a cómo somos en realidad.

Siempre antes de maquillarse y sobre todo, si has tomado el sol, es imprescindible aplicar crema hidratante por todo el rostro incluido el cuello antes de comenzar a maquillarte.

Si ya tenemos ese tono de piel provocado por los rayos del sol, nuestro maquillaje debe ser sencillo y natural. Así le sacaremos mucho más partido a otras zonas de la cara como los ojos. Si utilizamos un toque de polvos de sol y un poco de colorete rosado, el siguiente paso es nuestra mirada. Aplicar una sombra beys y marrón, le da más profundidad y un resultado muy natural. Un eyeline negro para marcar la forma de nuestros ojos, curvando la línea un poco hacia arriba al final, y pintar la parte de abajo con un lápiz convencional de ojos del mismo color, pintando solo las tres cuartas partes del final. Y lo más importante, una máscara de pestañas para que queden bien abiertos nuestros ojos. Una vez finalizado este proceso, puedes aplicarte justo arriba del pómulo, un poco de polvo iluminador con el que realzarás mucho más tu mirada.

Siguiendo estos pequeños consejos, nuestro maquillaje será tan natural que los demás no podrán ver la diferencia entre nuestro aspecto un día de playa y un día de fiesta. Disfrutad de los rayos de sol que se nos avecinan pero eso sí, siempre con protección.